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La Paciencia, el antídoto a la rabia

Todos los días vemos como la rabia y la agresividad nos rodea, esto lo podemos ver cuándo vamos a dejar a los hijos al colegio o cuando vamos al trabajo, en los deportes y la política, donde cada persona cree tener una justificación a su conducta.

Si nos detenemos a buscar la causa de este comportamiento nos encontramos con que es el “ego” el que busca culpables por la no consecución de aquello que se desea. En vez de aceptar que el plan fallo y corregir y volver a intentar, se conforma con diluir la responsabilidad.

Para vivir una “Vida Constructiva” es necesario comprender que nos veremos enfrentados a un sin número de dificultades o fracasos temporales y que está en nosotros mismo el no convertirlos en un fracaso permanente y para esto es necesario aceptar la responsabilidad de cada una de las acciones.

Muchas veces los fracasos aparecen por desconocer las leyes que rigen a la naturaleza y en especial de la ley del Ritmo, la cual es la principal causa por la que se abandonan los sueños. Esta ley dice que todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.

Les comparto una analogía con el crecimiento del Bambú Japones que les ayudara a entender esta ley de mejor manera…

“El bambú Japones, se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento, en un periodo de sólo seis semanas, ¡de más de 30 metros!”.

Es la Paciencia, entendida como la capacidad de soportar adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse, es uno de los principales aliados para aliviarnos de la ansiedad y así liberarnos de la rabia.

Es la capacidad de poder encontrar indicadores sobre el avance, lo que entrega confianza en el proceso, pero no sirve cualquier indicador, este tiene que ser ajustado a tu medida, en otras palabras, hay que construirlos de manera personalizada.

Te comparto 7 estrategias que te ayudarán a desarrollar la paciencia y de esta forma poder transformar las dificultades en oportunidades:

1. Detecta qué es lo que te hace perder la paciencia. Autoanalízate y determina cuáles son aquellas cosas o situaciones que te generan esta sensación. Al conocer sus causas, tendrás más herramientas para enfrentarlas, eludirlas y, eventualmente, eliminarlas.

2. Reconoce que no tienes control sobre todo. Comprende que hay cosas que no puedes controlar y que ampararte en la queja constante o en el enojo por cuestiones que tienen naturaleza singular es bastante inútil.

3. Disfruta del momento. Concibe cada momento de tu día como una oportunidad de pasar un rato placentero. Date gustos como degustar tu comida preferida, escuchar música que te guste, mirar una película, disfrutar de una charla con amigos o simplemente dar un paseo. Concentra toda tu atención en el tiempo presente.

4. Ve el lado bueno de la impaciencia. La impaciencia no tiene por qué ser exclusivamente negativa. La inquietud puede ser el impulso inicial que despierte un proceso creativo. Cada vez que te impaciente algo, deja volar tu imaginación a rincones inesperados.

5. Busca formas alternativas de descargar tu ansiedad. Es importante que tu cuerpo y mente no acumulen ansiedad y estrés. Realiza algún tipo de ejercicio físico para generar bienestar corporal y prueba técnicas de respiración para liberar tensiones.

6. Evade la lógica de la inmediatez. Entiende que la vida es un proceso que implica el tránsito por diversos ritmos y momentos. La felicidad instantánea no existe. Conseguirla requiere esfuerzo, constancia y la habilidad de equivocarse y no tener miedo a volver a intentar.

7. Crea tus propios indicadores. Los sueños son personales, son creador por nuestra imaginación por esto no sirve evaluar nuestro avance con indicadores genérico, estos pueden ser tomados como base, pero si no son efectivos hay que cambiarlos.

Y si eres de los que les acostumbran “meditar” puedes realizar el entrenamiento que propone el budismo. Para esta técnica es importante no estar enojado o en una situación tensa y comenzar la práctica de la paciencia en un entorno tranquilo, no en una situación conflictiva.

“Mientras permanecemos sentados en silencio, primero recordamos una situación en la que estábamos llenos de enojo o un evento que trae consigo sentimientos de dolor u hostilidad. Luego le aplicamos las técnicas. Por ejemplo, podemos volver a repasar un video mental de un acontecimiento, pero practicamos pensar en dicho acontecimiento de manera diferente. Al ver la situación desde una nueva perspectiva durante la meditación, podemos reducir nuestro enojo y luego visualizarnos respondiendo a otras personas de una manera diferente”.

Este tipo de práctica no sólo nos ayuda a disolver el dolor y el rencor del pasado, sino que también nos familiariza con técnicas que podemos aplicar en situaciones similares en el futuro”. (https://thubtenchodron.org/2013/03/entrenamiento-paciencia/)

Una clave para aplicar estas técnicas es centrarnos en nuestra actitud mental y emociones, ya que el problema comienza con la forma en la que nuestra mente interpreta y reacciona ante la situación, por lo tanto, la solución también se inicia en el interior de nuestra mente.

El universo es mente, todo es mente…