Del Juicio a la Compasión
En estos momentos en que vivimos, donde el miedo es una emoción más común de lo que debiese, es fácil refugiarse en nuestro interior y desde ahí evaluar nuestro entorno, si a esto le sumamos el efecto de las redes sociales, donde gracias a sus algoritmos, nos hacen creer de que el mundo es tal y como a nosotros nos gusta y si más encima nos cae una pandemia, lo que nos ha llevado a aislarnos en nuestras casa, dificultando el contacto con otros, no es extraño perder de vista las diferentes realidades que a cada persona le toca vivir.
Si a este contexto le añadimos 300 años de historia científica, liderada por Darwin y la sobrevivencia del más apto (más fuerte), donde nos han enseñado que los valores fundamentales de la vida es la competencia con otros, la separación de la naturaleza y el conflicto como forma de solucionar los problemas, se vuelve natural suponer que nuestra forma de ver la vida es la correcta y que los otros están equivocados.
Es este comportamiento, cuando se lleva a cabo en el ámbito de la comunicación, se denomina juicio. Este acto lingüístico no es más que una opinión en relación al mundo que nos rodea, donde valoramos según nuestra experiencia si un hecho, persona, situación o cosa es buena o mala – verdadera o falsa.
Cuando operamos desde los juicios lo que estamos haciendo es matar cualquier idea que no se ajuste a nuestras creencias y valores. Esto debido a que asusta cualquier cosa desconocida, inhabilitando la imaginación facultad primordial para ampliar las posibilidades de avanzar.
Esta forma de relacionarnos con el mundo nos limita, ya que es en el encuentro con otros que alcanzamos nuestro máximo potencial. Los pensamientos que tenemos sobre tal o cual situación, persona o proyecto, pueden crecer o morir dependiendo si estos son positivos o negativos respectivamente, ya que un pensamiento determinado lleva a una emoción determinada y esta se traduce en una acción determinada, la que trae consigo resultados específicos. Si queremos cambiar los resultados hay que cambiar los pensamientos.
Hoy apoyándonos en los nuevos descubrimientos en el área de la neurociencia y a de la física cuántica se han podido demostrar teorías que antes eran denominadas esotéricas, tales como el budismo entre otras culturas antiguas. Donde los valores centrales son la colaboración y cooperación entre personas y la naturaleza, incentivar una conexión con la naturaleza y el universo, donde reina la armonía, entendiendo que todos somos parte una unidad.
Es desde esta mirada o nivel de consciencia que el juicio queda obsoleto, perdiendo todo valor, debido a que no necesitamos defendernos de lo que no conocemos, porque ya no estamos compitiendo sino que estamos colaborando para que cada uno logre su objetivo, meta y sueño.
Es aquí cuando se comprende el completo significado de la compasión, ahora ya no nos sentimos el centro de todo, entendiendo que cada uno vive diferentes experiencias, por lo que tiene diferentes creencias valores, criterios y reglas por las cuales vive su vida. Donde las relaciones están dadas por la cooperación y mutua ayuda para conseguir aquello que anhelamos. La compasión genera puntos de encuentro, abriendo posibilidades de mutuo beneficio.
Este entendimiento se logra liberándose del narcisismo del “yo”, lo que significa dejar de creer que su opinión y sus creencias son las únicas válidas y conocer y emplear las leyes del universo por lo cual todo se rige en este mundo. Estas se encuentran expresadas en el libro el Kybalion, documento que resume las enseñanzas del hermetismo, conocido como los siete principios del hermetismo, estas son:
- Mentalismo. El Todo es mente; el universo es mental. El Todo es el conjunto totalizador. Nada hay fuera del Todo.
- Correspondencia. Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: el Físico, el Mental y el Espiritual.
- Vibración. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.
- Polaridad. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.
- Ritmo. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.
- Causa y efecto. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.
- Género. El género existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad.
Si ignoramos estas leyes, nos quitamos poder, al pensar que las respuestas a todo lo que no entendemos en este mundo está fuera de nosotros, pensando que somos impotentes. Pero cuando creamos conscientemente en armonía con esta fuerza universal, creamos magia en nuestras vidas. Cuanto más comencemos a actuar de acuerdo con estas leyes universales, más fácil podremos reconocer las conexiones con el mundo que nos rodea y así manifestar las cosas que realmente deseamos al usar nuestro poder creativo, la imaginación.
Cuando cambiamos de la competencia por colaboración, la separación por la unidad y el conflicto por armonía la química de nuestro cuerpo cambia, reduciendo de esta forma el estrés, mejorando las relaciones con los otros y nosotros mismos.
Esta química corporal está relacionada con los estados emocionales, es por esto la importancia que tiene el pensamiento y el uso de la mente. Recordemos que los pensamientos crean emociones, estás determinan tus acciones, las cuales son la causa de tus resultados.
¿Cómo se da esta relación entre los pensamientos y las emociones? Esta relación es posible gracias a las células neuronales (red neural) que se encuentran tanto en el cerebro como en el corazón y otras partes del cuerpo, pero en menor medida. Esta comunicación (red neural ampliada) es de ida y vuelta (cómo es arriba es abajo) gracias al sistema nervioso central. Las emociones son la expresión del pensamiento en el cuerpo, por esto si cambiamos los pensamientos modificamos las emociones y si modificamos las emociones cambiamos los pensamientos.