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La humildad, el antídoto al ego

Cuantes veces habría sido mejor haber escuchado, a tu amigo, esposa, compañero de trabajo, jefe, profesor, padres e incluso a tu intuición, en vez de soberbiamente pensar que ya tienes la solución a un problema y por actuar de forma ansiosa el resultado no termino siendo lo que esperabas.

Si solo hubiera escuchado!!!

Esa sensación de que “ya lo sé” y que va desde la expresión atolondrada de una conducta hasta la soberbia, donde se exiges que las cosas se hagan de alguna manera solo por el hecho de estar en el lugar de poder, es la responsable del sufrimiento e infelicidad.

Cuando se asume que ya se sabe todo en algún area, se pierde la capacidad de aprender de los demás y de las propias experiencias. Y con esto se crea un muro entre el “yo” y “los demás“, donde la persona se coloca por encima de los otros debido a la creencia de tener mayor conocimiento o experiencia, invalidando la expresión del otro.

Una de las causas de la soberbia, tiene relación con el paradigma de la competencia, el cual encuentra fundamento en la teoría evolutiva de Charles Darwin “La supervivencia del más fuerte”, Donde implícitamente se instaura el concepto de escasez de recursos, lo que hace que se vea a los demás como una amenaza.

Muchos pueden justificar su actitud, argumentando que X persona o equipo han demostrado en innumerables ocasiones falta de iniciativa, resultados mediocres por falta de habilidades técnicas y falta de habilidades relacionales. Y que es por su desempeño que tiene/n que actuar de esa manera.

Todos estos factores son indicadores de que la persona responsable de guiar a una persona o equipo, ya sea en el ámbito personal o profesional, es prisionero de su “ego” y necesita desarrollar su “humildad“.

La humildad es una característica que consiste en tener conciencia de nuestras virtudes y defectos y obrar de acuerdo a esto. Es lo opuesto a la soberbia y la arrogancia. Y es un valor fundamental para convivir armoniosamente en sociedad.

Para esto es importante entender cómo funciona nuestro aparato psíquico, para poder auto observarse y no dar las cosas por sentado. Donde lo consciente corresponde a la razón ubicando en la mente y el inconsciente a las emociones y se localiza en el cuerpo.

El consciente cuenta con una serie de capacidades que rigen el cómo procesamos la información del medio ambiente y estas son:

    1.- Percepción: Puede definirse como el conjunto de procesos y actividades relacionados con la estimulación que alcanza a los sentidos, mediante los cuales obtenemos información respecto a nuestro hábitat, las acciones que efectuamos en él y nuestros propios estados internos.

    2.- Memoria: Es la capacidad mental que posibilita a un sujeto registrar, conservar y evocar las experiencias (ideas, imágenes, acontecimientos, sentimientos, etc. ). El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española la define así: «Facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado

    3.- Razonamiento: El razonamiento es la forma mental más elevada, que permite sacar juicios partiendo de otros ya ganados. Los razonamientos pueden ser deductivos, inductivos y analógicos.

    4.- Imaginación: es la capacidad mental de representar las imágenes de las cosas reales o ideales. También se trata de una imagen creada por la fantasía. En ocasiones se utiliza este término para hablar de una idea o sospecha que no tiene fundamento, especialmente utilizada en plural.

    5.- Voluntad: Facultad de decidir y ordenar la propia conducta.

    En cambio, el inconsciente es el que almacena las emociones, las cuales activan los pensamientos asociados y estos a su vez desencadenan unos hábitos determinados.

    Por esto para poder iniciar el camino hacia la humildad es necesario entender que es lo que está detrás de ese comportamiento, en otras palabras, de que nos protege. Mayoritariamente, esta conducta esconde un sentimiento de inferioridad, por lo que no quiere ser cuestionado.

    ¿Cómo ser más humilde?

      1. Evita valorar a las personas por sus posesiones. …
      2. Evita valorar a las personas por su posición social. …
      3. Abraza el trato igualitario. …
      4. Considera que no siempre tienes la razón. …
      5. Entiende y acepta cuando te equivocas. …
      6. Sigue el ejemplo de las personas sencillas. …
      7. Ten confianza en los demás.

      Para el budismo, la humildad se demuestra en el desapego a los logros y en no sentirse dueño de los resultados de nuestras acciones; en actuar sin esperar resultados, sin recrearse en los méritos y reconocimientos.

      ¿Y cómo podemos practicar día a día la humildad? Es necesario atender a tres cosas:

      Honradez, lo que nos permite reconocer abiertamente lo que somos. Mostrarnos a los demás cómo somos, cuáles son nuestros defectos y nuestras virtudes. Sin caretas.

      Naturalidad, al no intentar dar una imagen de nosotros mismos diferente de la que en realidad somos.

      Gratitud hacia la ayuda que los demás nos prestan. Ser capaces de aceptar ayuda y agradecerla sin sentirnos atacados en nuestro ego.

      La humildad no es separarse de los demás, donde yo y los demás somos un mismo cuerpo, un mismo espíritu, misma energía y comprender que no estamos separados.

      Una persona humilde se mantiene despreocupada y libre de aflicciones.